El campo y el empleo ilegal el futuro hipotecado.
1)
El Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores contabiliza cerca de 1,3 millón de personas ocupadas en el campo. Los últimos datos reflejan que apenas un cuarto de ese total, alrededor de 325 mil, tiene salarios en blanco.Como en antiguos vínculos laborales de servidumbre, también se les paga con comida y viviendas precarias en el área de la producción.La mano de obra rural es la peor paga, la que enfrenta pésimas condiciones laborales y la más explotada. Del universo de trabajadores, constituyen el sector más castigado.
Ese vergonzoso panorama laboral se desarrolla en uno de los mejores períodos históricos de la actividad agropecuaria. Sólo la existencia de una bien arraigada hipocresía patricia, con un acompañamiento para nada ingenuo de la mayoría de los medios de comunicación, permite a las entidades empresarias del sector denominar paro del campo a una protesta política e ideológica de raíz conservadora. El campo no está en huelga: sus patrones siguen haciendo trabajar a sus peones, las vacas siguen siendo ordeñadas, el trigo sigue creciendo y los "cerdos" siguen alimentándose y llenàndose los bolsillos.
2)
El promedio de ingreso de ese pequeño grupo de trabajadores no llega a los 1000 pesos al mes, a los que se agrega el pago en comida y en vivienda precaria en el lugar de producción. Hay además 350.000 trabajadores golondrinas, que se desplazan por el territorio según la cosecha. 400.000 niños trabajan en el campo, cuestión que está avalada por convenio.
Su sindicato es la UATRE (Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores). Encabezado desde 1991 por Gerónimo Venegas, quien actualmente está al frente de las 62 Organizaciones y comparte la CGT con Hugo Moyano. Los dirigentes de la UATRE tienen el “mérito” de que sus representados sean los peores pagos, con condiciones de trabajo deplorables, y están entre los que sufren más muertes por accidentes laborales.
3)
Como podemos ver, los avariciosos dueños de campos, reclaman se les deje ganar mas, pero no comparten con sus propios empleados, se enriquecen a costa de la explotacion de los argentinos mas pobres haciendolos cada vez mas pobres, el dueño de campos normalmente evita por todos los medios posibles que los niños de los peones accedan a la educacion para asi asegurarse esclavos en el futuro.
Estas situaciones se repiten en cada lugar donde se levantan cosechas.
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